Verón-Punta Cana.- Lo que prometía ser una gran fiesta deportiva para el fútbol dominicano terminó marcado por el desorden y la falta de control en los accesos al Estadio Olímpico Félix Sánchez, escenario del partido entre República Dominicana y Haití correspondiente a la Liga de Naciones de Concacaf 2026-2027.
Horas antes del encuentro, cientos de aficionados se concentraron en los alrededores del estadio. La situación escaló cuando una multitud, impulsada por la euforia y la alta expectativa que generó el partido, irrumpió en uno de los accesos y provocó daños en una de las puertas de entrada. Testigos aseguraron que entre los presentes había personas con boletos válidos, pero también otras que intentaban ingresar sin haber adquirido una entrada.
El caos generado provocó que numerosos fanáticos ocuparan asientos sin respetar las localidades asignadas, afectando a quienes habían comprado sus boletos con anticipación. Las quejas no tardaron en multiplicarse dentro del recinto, mientras el ambiente de tensión aumentaba en las gradas.
Ante la creciente aglomeración, las autoridades recurrieron al uso de gas pimienta en un intento por contener a la multitud y restablecer el orden. Sin embargo, la magnitud del descontrol dificultó las labores de seguridad y, finalmente, el acceso de más personas al estadio continuó para evitar que la situación derivara en incidentes mayores.
Los hechos dejaron en evidencia cuestionamientos sobre la logística y los mecanismos de seguridad implementados para un encuentro que había despertado gran interés entre las aficiones de ambos países.
Al final, paradójicamente, perdió República Dominicana. Sobre el césped, Haití fue el gran protagonista de la noche. El conjunto caribeño mostró mayor contundencia y se impuso con autoridad 4 goles por 1 sobre RD. La victoria desató la celebración de miles de seguidores haitianos, que dominaron el ambiente en las tribunas con cánticos, bailes y cornetas.
No obstante, la goleada haitiana quedó acompañada por una imagen que pocos esperaban: un estadio marcado por el desorden en sus accesos y una jornada que, más allá del resultado deportivo, dejó serias interrogantes sobre la organización de uno de los partidos más esperados del fútbol regional.